La Familia

Angela & Renis

Dos caminos largos, mucho aprendido por el mundo, y al final una sola cosa: hacer el helado a mano, como nos gusta.

Angela y Renis en el laboratorio, temprano por la mañana
Angela y Renis en el laboratorio, temprano por la mañana
Angela y Renis en el laboratorio, temprano por la mañana

Angela estudió ciencias de la alimentación y pasó años en las cocinas de media Europa — Copenhague, San Sebastián, un par de temporadas que no olvida. Renis viene de la química, un doctorado entre laboratorios y cuadernos: ahí entendió cuánto se parece un helado a un pequeño experimento bien hecho.

Podían haberse quedado fuera, y por un tiempo lo hicieron. Luego volvieron las ganas de casa: de un oficio hecho con las manos, de ver a la gente sonreír ante un mostrador y no ante una pantalla. Compraron una mantecadora de segunda mano, un cuaderno de recetas escritas a mano, y abrieron Da Frasca sin demasiadas promesas.

Lo que saben — la ciencia, los viajes, las grandes cocinas — lo usan para una sola cosa: que cada cucharada sepa a casa. Sin bases preparadas, sin atajos. Solo leche fresca, fruta de temporada, un poco de terquedad y las ganas de verte volver.

Cómo trabajamos

Hecho aquí, cada día

Mantecamos temprano por la mañana, en pequeñas cantidades. Si un sabor se acaba, espera al día siguiente.

Fruta de temporada

Compramos lo que hay en el mercado. Por eso la pizarra cambia — y así está bien.

Ingredientes de verdad

Sin colorantes, sin aromas. El pistacho es verde porque es pistacho.